Hoy
quisiera contarte la mejor de mis aventuras:
Es
ya tarde y la noche no tarda en llegar, pero hay en mí un momento en que no te
dejo de pensar
Comienzo
pensando las palabras exactas que te diré, a pesar de saber que no tengo el
valor, entonces, decidido, me he sentado aquí frente a esta máquina, fría,
sola, sin nada que decir.
Con
la finalidad de escribir en ella, sentimientos, ilusiones, anhelos y deseos, de
este modo comienzo a escribir, lo que
siento cuando miro tus ojos, cuando escucho risa y cuando toco tu piel.
Ahora
ya nada más me agobia, pues he escrito lo que no soy capaz de decirte con mi
voz, pues es mejor que me pienses anónimo, sin descubrir, solo alguien que te
quiere.
Posteriormente
los nervios y la angustia me llevan a mi siguiente destino, el camino es largo,
veo mucha gente pasar, personas que no comprenderían lo que en el momento
siento.
Aproximándome,
tomo una pequeña calle que me permite ver a lo lejos mi destino, por lo que
empieza el desfile de emociones, cuestionamientos y nervios que son callados
por mi pensamiento final, pensamiento que me dirá “Solo así lo sabrá”.
Ya
parado ahí, a donde mis locuras me han llevado, la serie de pretextos, y formas
de poder verte me han llenado ya la cabeza, pues si mis manos te entregaran lo
quee he escrito para ti, sé que temblarían, mi voz se quebraría, pero mis ojos,
aquellas ventanas del alma me delatarían.
Entonces
la dejo ahí, tan sola y olvidada como aquella maquina en la que fue elaborada
esta carta y como un niño, corriendo, desaparezco del acto, siendo impulsado
por mis miedos
Paseo
unos momentos por las calles buscando en mi imaginación los posibles gestos y
pensamientos que tendrás al leer mis
sentimientos
La
incertidumbre me ha ganado y solo puedo descubrir si ya has leído lo que para
ti he escrito, pasando por el mismo lugar por el que hui.
Cuando
veo ahí, aquel intento de poema que no ha llegado a tus manos, decido partir de
aquel lugar tan emocionante y excitante.
Un
lugar, una persona, muchos sentimientos,
y una sola carta son la mejor de
mis aventuras